¿Solamente mejorar la comunicación?

Hace unas semanas estaba hablando con una persona sobre este blog, comentándole la función de reflexionar sobre las formas de comunicar lo verde que impactan negativamente y de aquellas maneras que suelen ser útiles para mejorar substancialmente nuestra manera de comunicar.

Él me cuestionaba: “no todo es comunicación”. Y yo estoy absolutamente de acuerdo con “no todo es comunicación” para mejorar el movimiento verde, por supuesto. Hay muchos más aspectos que cuidar.

También me podría plantear hablar de comunicación interna, de la autoorganización de grupos, habilidades para consensuar y moderar, definir y llevar a cabo metas, capacidades para dirigir grupos de trabajo, etc.

¿Por qué hablo poco de ello? Por que es muy difícil desarrollar útilmente estos temas solamente en escritos. Estamos en un cultura “bibliófila”, donde pensamos que todo se puede aprender a través de lectura. Pero hay temas que no pueden ser substituidos por la experiencia; hay que aprenderlos experiencialmente. Este blog solo pretende llamar la atención sobre ciertos temas, especialmente de la comunicación; no es una plataforma de aprendizaje de habilidades comunicativas.

Podría dedicarme a plasmar en este blog actitudes limitantes que observo en el movimiento verde. Pero dudo mucho que fuese útil para superarlas.

Por ejemplo, he identificado situaciones donde las verdes se sienten y actúan desempoderadamente. ¿Es útil indicar a una persona que se siente desempoderada? En la mayoría de las veces no, por que -entre otras cosas- las personas no suelen aceptar ese tipo de indicaciones. Pero en el mejor de los casos si a una persona se le señala que tiene una actitud desempoderada y lo reconoce, todavía falta que sepa cómo superar esa actitud, además necesita herramientas, habilidades y compromiso que le permitan superar esa actitud.

Para tener una idea de la dificultad que supone identificar cuando una persona se desempodera y por tanto hace menos -no solo en términos cuantitativos, sino también cualitativos- de lo que podría, voy a comentar un libro extraordinario sobre lo extendido que está el desempoderamiento en los movimientos sociales. Se trata de Surplus Powerlessness. Su autor, Michael Lerner, fue un activista contra la guerra del Vietnam y desde joven estudió psicología. Se dio cuenta que, a medida que el movimiento contra la guerra del Vietnam crecía, había gente que tenía actitudes de impotencia (otra palabra para desempoderamiento) acerca de poder cambiar el curso de la guerra del Vietnam. Llegó a haber una manifestación de un millón de personas contra la guerra y aún así, había “cenizos” dentro de la organización que cuestionaban la utilidad de las movilizaciones. A partir de aquel momento, Michael Lerner, se dio cuenta que ese tipo de actitudes se daban en TODOS los movimientos sociales en los que se integraba: ecologistas, feministas, sindicalistas, etc. Ahora bien, este tema lo he explicado con frecuencia en conferencias y talleres, pero casi nadie me ha preguntado cómo identificar esas actitudes y cómo cambiarlas, lo que para mí significa que en el auditorio nadie se daba por aludido. El impacto negativo del desempoderamiento en nuestras actividades es bastante elevado y no se le presta ninguna atención.

Otro funcionamiento limitador, al que no se le da importancia, es que la mayoría de las verdes somos reactivas, en términos psicológicos. Es decir estamos a la que “saltamos”. Por ejemplo, en la época de la Coordinadora verde empecé a identificar ejemplos de lo que digo (en Equo también ocurre). En los grupos de discusión, hay gente que, cuando recibe opiniones de otras personas, en lugar de meditarlas para dar una respuesta apropiada, “salta” con lo primero que le viene. Posteriormente, en algunos casos se rectifica sabiendo que ha metido la pata. Todo esto a pesar de que la existencia de la net-etiqueta, creada con el objetivo de evitar esas situaciones y donde se especifican claramente normas y consejos para participar constructivamente en las redes (sobre la net-etiqueta de Equo) donde se dicen cosas como:

  •  Nunca respondas inmediatamente, a veces es bueno dejarlo para el día siguiente
  • Reléelo al cabo de un tiempo y considera si has hecho una mala interpretación
  • Una vez escrita la respuesta, tampoco la envíes de forma inmediata
  • Relee siempre lo que has escrito, revisar su contenido y la forma, para evitar elementos que puedan ser considerados ofensivos. La comunicación online no cuenta con el factor visual y puede llevar a malentendidos.
  • Piensa que el objetivo de tu participación es llegar a objetivos comunes, y entrar en una discusión te alejaría de ellos.

Son consejos razonables ¿no te parece? Y son sencillos ¿no es así? ¿Entonces por que la mayor parte de la gente la mayor parte del tiempo no lo llevan a cabo? Afortunadamente la cosa está mejorando.

La forma de funcionar reactiva y la manera de sentirse impotente, son dos ejemplos de actitudes que limitan nuestro funcionamiento. Y por el mero hecho de describirlas en este blog no creo que apenas tenga efecto en la mejora de la conducta de las lectoras. ¿Por qué es así? Para ello se deben de dar varias circunstancias: la persona lo tiene que ver como problemático, como algo que está bajo su control,  algo que puede y quiere hacer y sabe cómo hacerlo. Si no es así no habrá una nueva conducta constructiva. Para ello, en lugar de un blog, se necesitan otros enfoques operativos, como es la formación experiencial.

Esa es la razón por la que esos temas apenas los toco en este blog. Mi pretensión es empezar a atender a huecos de atención en nuestra comunicación, aspectos  a los que no atendemos y que nos puede resultar muy útil atenderlos.

Pero que trate de comunicación, no debe de llevar a la conclusión que es un tema fácil de transmitir, ni que tan solo este blog sea un media apropiado. Se trata, de nuevo, de empezar a hacernos conscientes de áreas de la comunicación en las que podemos mejorar sustancialmente para potenciar nuestro proyecto político común.